El Coyote tiene muchas cualidades que admiramos en un emprendedor: persevera, tiene iniciativa y vuelve a intentarlo después de cada fracaso. Pero confunde comprar una herramienta con construir una estrategia.
Compra un cohete ACME para ir más rápido, una trampa para capturar a su objetivo y un dispositivo nuevo cuando el anterior falla. Su pregunta siempre es: «¿Con qué lo atrapo?». Casi nunca se pregunta: «¿Por qué mis intentos no funcionan y qué debería cambiar?».
El cohete representa la herramienta que promete acelerar el negocio. El Correcaminos representa ese mercado que queremos conquistar: clientes que se mueven, comparan y deciden por sus propias razones.
La escena sirve como espejo de una tentación que también aparece entre emprendedores latinoamericanos: comprar otra plataforma, pagar más publicidad, contratar un CRM o incorporar inteligencia artificial esperando que eso resuelva las ventas.
Pero una herramienta puede acelerar una mala decisión. Si no sabemos a quién vendemos, qué problema resolvemos y por qué deberían elegirnos, el cohete solo nos lleva más rápido al precipicio.
| En la caricatura | En el emprendimiento |
|---|---|
| El Coyote compra otro producto ACME. | El emprendedor compra otra herramienta esperando resultados distintos. |
| Diseña una trampa sin comprender al Correcaminos. | Lanza campañas sin investigar cómo decide el cliente. |
| Repite la persecución y cambia el artefacto. | Cambia de plataforma, pero conserva una propuesta de valor débil. |
| Sigue intentándolo después de cada caída. | Persevera, aunque no siempre convierte el fracaso en aprendizaje. |
La táctica responde: «¿Qué acción ejecutaré?». La estrategia responde: «¿A qué cliente serviré, con qué propuesta y por qué puedo ganar?».
Y aquí conviene cuestionar la comparación: no todos los problemas del emprendimiento latinoamericano nacen de una mala estrategia. También existen restricciones de financiamiento, infraestructura e informalidad. Sin embargo, comprar tecnología sin un diagnóstico puede consumir justamente los recursos que más escasean.
Además, el cliente no es una presa que debemos atrapar. Es una persona a la que debemos ofrecerle una razón para acercarse.
La lección no es dejar de ser perseverante como el Coyote. Es aprender a perseverar en el propósito y cambiar el método cuando la evidencia lo exige.
Antes de comprar el próximo cohete, pregúntate:
¿Tengo un problema de herramientas o todavía no tengo una estrategia?
